Writing cure

sábado, 22 de septiembre de 2012

La solitud del vencedor

No en sabia ben bé el motiu, però aquell dia em sentia molt afortunada de mi mateixa. Tot m'anava genial, tenia unes amistats excel·lents amb qui compartir milers de gustos, i estava a punt de convertir-me en un referent de la moda mundial. Havia deixat els estudis feia pocs mesos, però de motius en tenia i de molt bons: si els deixava podria cultivar el meu cos, la meva imatge, i convertir-me en algú a la vida que tingués una certa importància en la societat del moment.

En fi, en aquest moment em sentia realment orgullosa de mi mateixa i de la feina ben feta, mentre admirava el paisatge des d'una posició privilegiada de casa meva, a través d'una gran finestra de l'antic estudi. Dic antic perquè jo ja no estudiava; amb la qual cosa havíem convertit aquella habitació en una espècie de gimnàs-passarel·la replè de miralls, ja que això, segons deia una pàgina d'Internet, potenciaria la meva creixent autoestima i, en conseqüència, em podria ajudar a assolir aquella passió per aconseguir un lloc en la societat que tan desitjava. Bé, i després d'això, vaig posar música clàssica mentre em mirava reflectida a infinits llocs de l'habitació, sentint-me tan bé com jo desitjava. I és que jo valc molt. Ah, i admiro els meus mètodes emprats: recordo que vaig exprimir antigues amistats, que em van ajudar a aproximar-me, per mitjà de contactes, a aquelles persones que s'adaptaven a la meva condició social i a la meva imatge ideal de perfecció humana. La meva història amb elles m'havia servit molt per fer-ne un bon ús, per comunicar a la gent decent que jo ja no anava amb gent així, de tant rebaixada categoria social; poder treure temes de conversa amb la resta de les persones que configuraven l'elit de la perfecció, i posar en el punt de mira aquells éssers humans amb qui havia estat i amb qui no valia realment la pena no estar-hi.

Ah, em trobava en la perfecta ataràxia. Tenia la consciència ben neta, ara ja no havia de fer cap més mal a ningú per assolir els meus objectius. Jo era el reflex de la perfecció, d'una estètica tan adaptada a la del moment... ja no em feia falta criticar a ningú més, ja que jo ja era algú d'una categoria tan alta respecte els altres ja que, només al mirar-me, es sentirien inferiors a mi. Jo marcaria tendències, la meva imatge convertiria a milers de dones  del món en malaltes, obsessionades... i tot perquè voldrien assemblar-se a mi. I això ja era una gran raó per viure: marcar tendències, causar morts indirectes per la constant adoració del públic amb falta d'intel·lectualitat i d'orgull femení; ser una clau per al moviment de masses.

Bé, i des del balcó, observava el carrer, on una pobra noia massa conformista i massa lletja pel meu gust, passava amb un noi, agafada de la mà. Ai, pobra desgraciada! S'ha hagut de conformar amb el primer que passa, vaig pensar, formant una rialla amb la meva finíssima boca. Si sabés el que és estar amb algú de la meva categoria, amb el que li agradaria estar algú com jo! I a continuació ella va entrar a casa seva, amb aquell estrany personatge. Mentrestant jo, que necessitava una mica més d'aliment per al meu orgull personal, vaig girar-me per mirar-me als miralls de la celestial habitació. Perquè allà dins hi havia una deessa, i aquella deessa era jo. I poc a poc, tindria el món als meus peus, guanyant milers de guerres. Jo sola.  

sábado, 25 de agosto de 2012

La televisión del infierno

Hoy me toca hablar de un fenómeno que me preocupa. Es evidente que la música está perdiendo su verdadero valor artístico. Músicos como Vivaldi o Beethoven, o algunos más cercanos como lo son Queen o Nirvana, están siendo eclipsados por la comercialidad de varios peleles de carácter televisivo; normalmente un chulo con el pelo rapado y gafas de sol en el caso masculino, o bien una chica un poco puta enseñando el 75% de sus partes delanteras.

Voy directa al grano. Hoy me siento delante de la tele, cojo el mando e intento buscar algo que sea mínimamente interesante. ¿Y con qué me encuentro? con la compañía que mayoritariamente se ha encargado de hundirla música como arte: MTV. Además que el 90% de su programación no tiene nada que ver con la música, esta compañía es responsable en gran parte del gran puterío que hay en este país, además que dar el ejemplo de lo que mola ser Ni-ni, quedarte embarazada a los 16 años o que te paguen para ir de fiesta, e hacerte famoso de tal manera que todo el mundo te conoce, simplemente por haber contado tus intimidades o bien tener un buen par de tetas.

Me hizo gracia porque me encontré una vez, en una apariencia claramente infantil e immadura, de una pobre choni americana, de un novio rapero que pasa de ella y que la deja preñada. ¿Entonces qué, aborta? ¡No! ella vive en el mundo de los Teletubbies, creyendo que él será el padre perfecto mientras se busca una casa a 300 kilómetros de ella. Él no le coge el teléfono, pero ella sigue con la idea que será el padre perfecto, que le ayudará con lo que sea. Además que ese programa tiene la total apariencia de montaje televisivo, sensacionalista y extremadamente influyente en mentes exprimidas, puede hacer reír (e incluso indignar, como es mi caso) a personas de un cociente intelectual normal, o a hundir en la miseria a chicas con al menos cinco piercings, que necesitan ser algo en la vida y no tienen nada mejor que acostarse con el tío más popular del instituto que, además de ser guaperas y tener tableta, es un auténtico gilipuertas repetidor de varios cursos.

Así entonces, la tasa de abandono escolar va en aumento, entre chonis embarazadas porque en la MTV se lo enseñan como lo más guay del mundo y gente que le gusta ser mantenida, y parasitaria y parásito a la vez. Porque imaginad una familia en paro, que ni llega a fin de mes, que soñaba con que su hija fuese a la universidad y un buen día entra por la puerta borracha, con la duda de cuál de los cinco tíos es el padre del bombo. ¿Y esto por qué? Por la puta MTV, Bershka y las grandes cadenas de discotecas, que fomentan el puterío y la desgracia de centenares de adolescentes y, a su vez, la de su familia.

lunes, 6 de agosto de 2012

Efecto dominó

En la tarjeta sanitaria salían el nombre, los apellidos y el número de la mujer. Al lado, el dinero destinado a comprar esas pastillas que, a su vez, eran el motivo de su locura. Yo, resignada, asentí, abrí la puerta, cogí las llaves y la cerré.

Esa imagen mental me llevaba a recuerdos que en aquél momento no quería recordar: aquella mujer cruel, sus gritos, los insultos que me dirigía al no salirme algo bien; las constantes críticas a todo lo que me confería.  Llegué, con el paso del tiempo, que tan sólo era un instrumento fallido de su apariencia que había salido defectuoso de fábrica y que, por lo tanto, debía de ir a la basura. En la cabeza se recopilaban todas aquellas malas experiencias, los traumas; y el odio me dominaba en cualquier momento. Más de una vez había pasado lo mismo, sí; y el pobre de mi novio tuvo que aguantar mis críticas hacia aquella desconocida y cruel persona, en la que se había convertido mi progenitora.

Y a partir de aquél momento llegué a la conclusión que era un monstruo social, alguien que por causas ajenas podía destruir a cualquier otro, y así que este se comporte como el anterior. Ella podría ser un sujeto iniciante de una interminable cadena de convencionalismos, de rabietas y de comportamientos infantiles antes de rozar la tercera edad.

lunes, 23 de julio de 2012

Un poco de Nietzsche está bien, pero demasiado es letal

Hoy me ha dado el gusto de hablar de uno de los filósofos más influyentes en los siglos XIX y XX, que desató movimientos como el Modernismo y sus pertenecientes ramas a lo largo de Europa. Además de ser uno de los filósofos de la sospecha junto a Karl Marx, crítico con la sociedad capitalista; y S. Freud que, hablando de esta, llegó a la conclusión que cuyos convencionalismos impedían a las personas desatar sus impulsos (mayoritariamente de carácter sexual) y llegar a tales enfermedades mentales como lo son la neurosis o la esquizofrenia; Friedrich W. Nietzsche desató una teoría que tumbaría los fundamentos de la moral occidental, principalmente apoyada por los valores de la religión judeocristiana. Nietzsche, revolucionario con su concepto de voluntad y del "superhombre", afirmaba que una sola persona, con el poder de la voluntad, podía cambiar el mundo entero; influyendo así el Modernismo y a personajes tan macabros como lo son el mismo Adolf Hitler

Pero al filósofo y filólogo alemán no se le adscribe en el grupo de filósofos de la sospecha precisamente por eso. Nietzsche hizo una gran crítica a la represión de los valores judeocristianos, que buscaban un orden perfecto, tal y como lo definió Sócrates en la Edad Clásica. "¡Hemos matado a Dionisio!" apuntaba Nietzsche en la publicación de sus teorías, criticando a su vez la total obediencia a la razón que tanto y tanto promocionó Sócrates. Hace falta recordar que Dionisio es el dios de la fiesta, del desenfreno; y supuestamente tales conceptos serían totalmente prohibidos por la moral judeocristiana. 

En ciertos puntos, Nietzsche tiene razón. Aquí en España hace escasos años esto pasaba, y dado su lugar de nacimiento deduzco que tal obsesión por el orden sería bastante más heavy que ahora, aunque en Alemania esto se ha suavizado de tal forma que la civilización alemana ahora es mucho más avanzada que no la española. Aquí en España el anticlericalismo ha sido tan brutal que, hasta los colectivos sociales de menor cultura han caído en él sin percatarse de ello (los conocidos popularmente como "chonis" o "canis"): la obsesión por el ocio, la fiesta, la música ragatanga y el desprestigio social que se atribuye a los que no los practican de forma exacta. El nivel aquí en España ha llegado a tal punto que se llega a sustituir el trabajo por la fiesta, se dejan de lado las responsabilidades y la conciencia económica del país, el "chupar del bote" siempre que sea posible. Y esto en adolescentes, ya llegado a las edades de 11 o 12 años, se puede apreciar de una forma más exagerada. ¿Estamos delante del declivio de las generaciones futuras? Cada vez más niños y niñas (ya no digo jóvenes) se ven influidos por estos corrientes perjudiciales, creyendo que es el camino correcto; pues lo consideran como la única vía del "ser guay" o "quedar bien". 

Dada toda esta síntesis, ustedes creerán que soy una "anti-Nietzsche" al cien por cien, pero no es realmente así. Soy gran admiradora de este pensador, tiene razón en muchos puntos; simplemente critico el mal uso que se ha hecho de ellos. Como siempre me han dicho desde que era pequeña: "cualquier exceso es malo". Sea de Nietzsche, de Sócrates o de cualquier cosa en la vida de cada día. Sin embargo, hace falta recordar que este célebre personaje de la filosofía moderna acabó muriendo en un psiquiátrico, al cual había ingresado hacía un tiempo breve. 

jueves, 19 de julio de 2012

La máquina del tiempo del pan y el circo

Llevaba tiempo pensando en ello, y dado que Sara Carbonero la cagó bastante hace poco, se me ha aparecido la brillante oportunidad para escribir este artículo y, en él, agrupar mi pensamiento sobre la degradación de la imagen femenina en el campo del periodismo.

Hace unas pocas semanas, Sara Carbonero, realizando la crónica de las semifinales de España en la Eurocopa, se le escapó un detalle bastante importante: el penalti marcado por Iniesta; el penalti de la discordia que la llevó a las constantes críticas tanto en Twitter como en los medios después que, dada su inocencia, le preguntase al mismísimo jugador del Barça cómo se sentía después del partido, a pesar de no haber marcado. El jugador, sorprendido, dijo en pocas palabras extrañado ante la elegantísima periodista que sí, que había marcado un gol. La joven simplemente reaccionó con una risa tonta, entre unos blanquísimos dientes de anuncio de dentista.

Al menos ahora, tras este "incidente", la gente de calle ha despertado un poco más ante la situación que criticaban varias periodistas: ¿cómo era posible que una chica, no habiendo terminado la carrera de periodismo por una o dos materias, se encontrase en tal posición dentro del campo del periodismo? La respuesta es clara: el pan y circo realizado por Telecinco y la mayoría de cadenas mediáticas españolas. Estos fomentan la imagen de la mujer tonta pero guapa, que predomina ante todo con un poco (sarcásticamente hablando) de pote y rímel; levantando así cualquier esfuerzo de alguna mujer, trabajando duro durante la carrera, pasándose noches enteras revisando artículos que a toda prisa debe publicar el día siguiente ante la imposición del redactor jefe, que a pesar de mucha presión y, tras años de esfuerzo, su trabajo le sigue encantando. Mientras tanto, otras mujeres cual putas escalan posiciones con el ingenioso arte de los favores sexuales. Poneros en el sitio de esa mujer: trabajando a semejanza de un esclavo para alimentar a sus hijos, para que luego su hijo adolescente encienda el televisor para ver a esa gran presentadora y admire su hermosura, mientras lee detalladamente en una pantalla del plató lo que debe repetir cual robot, con algunas sonrisas de dentista entremedio y con posturas femeninas.

Cuando veo tales modelos trabajando de periodistas, siento lástima por aquellas mujeres que lucharon y aún luchan para la igualdad de sexos: la poca dignidad de estas "mujeres-objeto" y sus sexistas actitudes nos llevan al retraso en el pensamiento actual, a la animalidad y al instinto sexual de hombres pegados a la tele cansados de sus actuales esposas; y a la consideración de la mujer como un instrumento para tener hijos y para mantener la casa limpia. El pan y circo, instruido por estas bellas doncellas, aniquilan el progreso conseguido en el tema de la igualdad, ejerciendo a semejanza de una máquina del tiempo.