Como bien sabréis, ahora lo que está de moda en las ventas de libros es la novela erótica. Desde que apareció la trilogía de Cincuenta sombras de Grey, han surgido muchísimos libros similares que tratan la misma temática y, algunas veces, que tienen argumentos similares o personajes paralelos.
Pero al tanto, que esté de moda este género y aún más la aparición, como grandes estrellas, de prácticas como el sadomasoquismo o a la sumisión de la mujer, no quiere decir que esté bien. Han habido colectivos feministas que han denunciado este tipo de novelas y el trato al género femenino que se ofrece. Y, desde mi punto de vista, me parece muy paradójico que estos libros sean escritos por mujeres, y mayoritariamente escritos por mujeres.
Este tipo de libros ofrecen ideales amorosos, personajes arquetípicos y modelos de vida poco realistas y muchas veces inmorales; con lo cual una lectora con poca visión crítica (posiblemente así sean la gran mayoría de lectoras, porque se habrán guiado principalmente por la moda) puede inconscientemente adoptar esas costumbres, las cuales pueden haber estado expuestas en beneficio de alguien o de algo. Eso pasaba con las novelas de caballerías de los siglos XVI y XVII: modelos de vida idealizados, amores idealizados, personajes idealizados, parajes idealizados, castillos idealizados. Actualmente se sabe que estas novelas producen una disminución del trabajo intelectual similar a la de estar expuesto constantemente a los programas de telebasura.
La clave está en que las personas no sabemos leer y no sabemos seleccionar qué leer. A veces optamos por libros que no aportan nada y que simplemente entretienen, así entonces leer no sirve de nada. Basta con encender el televisor. Espero que algún día surja una novela como Don Quijote de la Mancha, que parodie todo este tipo de literatura basura y abra la mente al lector.
jueves, 18 de julio de 2013
miércoles, 10 de julio de 2013
Sin castillos en el aire
Si yo no nací princesa
no me lo reproches ni una vez más
si yo no nací princesa
no debes quitarme la libertad.
No debes, que no, que no.
Si yo no he nacido princesa
yo no tengo culpa
yo no fui soñadora
que quiso de hija, una hermana.
Si yo no he nacido princesa
y tampoco quiero jugar en castillos,
ni jugar a ser reina,
ni llevar vestidos lujosos,
yo no tengo culpa.
Si yo no soy princesa
es porque yo lo deseo
y aunque me quites la libertad
no me quitarás ni el corazón,
ni la cabeza,
ni la voz.
Si yo no soy princesa
no es para despreciarte
es para que sepas
que yo soy yo, y que no me cambiarás.
Que no, que no.
Y ahora escribo estas letras
para cantar al mundo,
para explicar que no, que no,
que no me encerrarás en un castillo de lujo,
adulaciones, y fantasías.
Porque yo soy feliz en mi realidad.
Feliz. En la mía.
Sin castillos en el aire.
no me lo reproches ni una vez más
si yo no nací princesa
no debes quitarme la libertad.
No debes, que no, que no.
Si yo no he nacido princesa
yo no tengo culpa
yo no fui soñadora
que quiso de hija, una hermana.
Si yo no he nacido princesa
y tampoco quiero jugar en castillos,
ni jugar a ser reina,
ni llevar vestidos lujosos,
yo no tengo culpa.
Si yo no soy princesa
es porque yo lo deseo
y aunque me quites la libertad
no me quitarás ni el corazón,
ni la cabeza,
ni la voz.
Si yo no soy princesa
no es para despreciarte
es para que sepas
que yo soy yo, y que no me cambiarás.
Que no, que no.
Y ahora escribo estas letras
para cantar al mundo,
para explicar que no, que no,
que no me encerrarás en un castillo de lujo,
adulaciones, y fantasías.
Porque yo soy feliz en mi realidad.
Feliz. En la mía.
Sin castillos en el aire.
lunes, 8 de julio de 2013
Sobre el cerebro extremamente femenino y sus posibles intereses
Recientemente se ha descubierto que no es cierto que las mentes masculina y femenina sean exactamente iguales en el sentido de su funcionamiento, habilidades o capacidad de aprendizaje, y en la forma de actuar de cada uno de ellos. Según la neurociencia, ambas mentes son iguales pero su funcionamiento se distingue mediante los niveles de testosterona que las dominen, que son mucho mayores en hombres que en mujeres. El resultado es la existencia de un cerebro masculino, caracterizado por una mayor capacidad pragmática, de análisis y de niveles bajos de empatía; y un cerebro femenino, que tiene mayor habilidad en razonamiento abstracto, el uso del lenguaje y una mayor empatía y preocupación social.
Estas diferencias han llevado a conflictos entre hombres y mujeres que podrían haberse ahorrado concienciándose con el hecho que ambos sexos tenemos mentes diferentes y que cada uno de ellos merece una comprensión distinta para entenderse. Es evidente que en cada mente este estereotipo no se cumple con rigor, pero hay unos mínimos que se deben tener en cuenta para que los seres humanos nos entendamos.
Pero, ¿cuál es el problema ante la comprensión de estas diferencias? el primero sería la falsa creencia que ambos cerebros son completamente iguales, pero esto sólo se encuentra en la capacidad intelectual del cerebro y en un estado libre de hormonas. En segundo lugar, la posible instauración de un hombre perfecto para la mujer, excesivamente cariñoso y romántico, en los medios de comunicación de masas y en la producción cultural, así como en los cuentos infantiles. Y al revés, con la inclusión de un ideal femenino sexual falso y poco natural en la industria del sexo destinada a los hombres. El choque con la realidad causaría la frustración ambos sexos con el encuentro con alguien del sexo opuesto y causaría conflictos muy comunes hoy en día en parejas o en las relaciones sociales mismas, o bien en campos como la política o el mundo laboral (por ejemplo, el 90% de los ingenieros son hombres y el 90% de las enfermeras son mujeres).
Ante esta diferenciación cerebral, también surgen extremos de ambos tipos: el extremamente masculino, identificado con el autismo, y el femenino, caracterizado por una preocupación social excesiva, en la cual todo gira entorno de la autoimagen del sujeto, por un miedo irracional a lo que puedan creer los demás de la persona en cuestión. El ejemplo más ilustrativo serían los trastornos alimentarios, que predominan de forma aplastante en mujeres que no en hombres.
Francamente, la industria de la moda, de la cosmética y de la dietética propone a su público femenino remedios a sus problemas de belleza, que a veces pueden ser efectivos o no; o bien su publicidad excesiva o una mala gestión de la información de ésta puede llevar a que, las mujeres, tengan una mayor preocupación social ante lo que puedan decir los demás y/o, quizá, a instaurar nuevas costumbres que quizá muchas no cumplen y que las "marginen" en los círculos sociales. Por lo tanto, sus niveles de autoestima bajarán y, por consiguiente, son más propensas a desarrollar un cerebro extremamente femenino.
Así entonces, ¿a la industria de la moda le interesa que cada vez haya más mujeres con un cerebro extremamente femenino?
Webgrafía/enlaces de interés
http://www.eduardpunset.es/428/charlas-con/el-cerebro-tiene-sexo
http://www.terceracultura.net/tc/?p=5689#
Estas diferencias han llevado a conflictos entre hombres y mujeres que podrían haberse ahorrado concienciándose con el hecho que ambos sexos tenemos mentes diferentes y que cada uno de ellos merece una comprensión distinta para entenderse. Es evidente que en cada mente este estereotipo no se cumple con rigor, pero hay unos mínimos que se deben tener en cuenta para que los seres humanos nos entendamos.
Pero, ¿cuál es el problema ante la comprensión de estas diferencias? el primero sería la falsa creencia que ambos cerebros son completamente iguales, pero esto sólo se encuentra en la capacidad intelectual del cerebro y en un estado libre de hormonas. En segundo lugar, la posible instauración de un hombre perfecto para la mujer, excesivamente cariñoso y romántico, en los medios de comunicación de masas y en la producción cultural, así como en los cuentos infantiles. Y al revés, con la inclusión de un ideal femenino sexual falso y poco natural en la industria del sexo destinada a los hombres. El choque con la realidad causaría la frustración ambos sexos con el encuentro con alguien del sexo opuesto y causaría conflictos muy comunes hoy en día en parejas o en las relaciones sociales mismas, o bien en campos como la política o el mundo laboral (por ejemplo, el 90% de los ingenieros son hombres y el 90% de las enfermeras son mujeres).
Ante esta diferenciación cerebral, también surgen extremos de ambos tipos: el extremamente masculino, identificado con el autismo, y el femenino, caracterizado por una preocupación social excesiva, en la cual todo gira entorno de la autoimagen del sujeto, por un miedo irracional a lo que puedan creer los demás de la persona en cuestión. El ejemplo más ilustrativo serían los trastornos alimentarios, que predominan de forma aplastante en mujeres que no en hombres.
Francamente, la industria de la moda, de la cosmética y de la dietética propone a su público femenino remedios a sus problemas de belleza, que a veces pueden ser efectivos o no; o bien su publicidad excesiva o una mala gestión de la información de ésta puede llevar a que, las mujeres, tengan una mayor preocupación social ante lo que puedan decir los demás y/o, quizá, a instaurar nuevas costumbres que quizá muchas no cumplen y que las "marginen" en los círculos sociales. Por lo tanto, sus niveles de autoestima bajarán y, por consiguiente, son más propensas a desarrollar un cerebro extremamente femenino.
Así entonces, ¿a la industria de la moda le interesa que cada vez haya más mujeres con un cerebro extremamente femenino?
Webgrafía/enlaces de interés
http://www.eduardpunset.es/428/charlas-con/el-cerebro-tiene-sexo
http://www.terceracultura.net/tc/?p=5689#
Los niños, gran objetivo publicitario
Ayer mismo estaba paseando por Barcelona cuando, yendo con mi hermano pequeño (de unos diez años), encontramos uno de esos vendedores que aprovechan el éxito turístico de la ciudad condal para vender artículos de poca utilidad (popularmente conocidos como chorradas) a los turistas, normalmente ruidosos y con ideas poco serias sobre el modus vivendi de los barceloneses y, generalmente, de los españoles. Así es que aparece el vendedor espontáneamente, con una especie de aparato pequeño de goma que se mete en la boca y te hace tener voz de pito, como si de un pato de baño se tratase. Se dirige al niño que, sin ninguna duda y posiblemente convencido de la poca magnitud del asunto, coge el aparato de plástico que le ofrecía en la palma de la mano. Entonces el hombre, con las zarzas echadas en la presa y convencido de su estrategia, empezó a pedir insistentemente el euro que costaba el inútil aparato a los padres y a su hermana. El niño, incrédulo ante el elevado precio de ese simple trozo de plástico, se lo devolvió y se lo puso en su mano, convencido.
Los niños son un gran objetivo y un blanco fácil para la publicidad, porque son sensibles y manejables. Un gran ejemplo es la estrategia publicitaria que llevó a cabo el publicista de McDonald's Dick Brams, que decidió crear un menú infantil con un juguete que podría variar según la temporada, y que ha llevado a la compañía a ganar grandes cantidades de dinero a nivel internacional fruto de la insistencia y la pesadez de los niños a sus padres para conseguir ese menú solamente por el juguete.
Los niños son un gran objetivo y un blanco fácil para la publicidad, porque son sensibles y manejables. Un gran ejemplo es la estrategia publicitaria que llevó a cabo el publicista de McDonald's Dick Brams, que decidió crear un menú infantil con un juguete que podría variar según la temporada, y que ha llevado a la compañía a ganar grandes cantidades de dinero a nivel internacional fruto de la insistencia y la pesadez de los niños a sus padres para conseguir ese menú solamente por el juguete.
domingo, 30 de junio de 2013
Citas célebres que me podrían haber empujado al suicidio (pero que no lo han hecho)
"¿Así que la profesora te dice que te equivocas en las divisiones? Ya sabes, en mates eres bueno o eres malo. No se te dan bien las mates, no se te dan bien las mates, no se te dan bien las mates." (c.2001-2003)
"Te equivocas en no hacer en la comunión. Dios es quien te creó." (c.2001-2003)
"No se te dan bien las mates" (c.2004).
"¿Por qué llevar sujetador si no tienes tetas? Espero no verte con sujetador los próximos días. Sino, ya verás" (c.2005-2006)
"Eres una pringada. No tienes amigos, eres fea y nadie te quiere" (c.2005-2006)
"¿Seguro que lo que dicen tus padres en esta carta es verdad? Yo tampoco veo que te traten tan mal, es normal que en el colegio haya problemas" (c. 2005-2006)
"Con la cara que tienes, seguro que no vas a ningún lugar. En tu vida no vas a tener novio" (c. 2005-2006)
"Fea" (c.2005-2010)
"Asquerosa" (c. 2005-2010)
"Tú no cuentas" (2006)
"No intentes razonar con ella. Es tonta" (2006)
"No te invito a ir con mis amigos porque me das vergüenza ajena. Te mandarían a la mierda enseguida" (c. 2008)
"Tú seguro que no vas para modelo. Para serlo has de ser guapa y delgada. Tú eres gorda y fea" (2009-2010)
"Debes de sentirte muy desplazada en este grupo. Hablas y todos pasan de tí" (2010-2011)
"¿Tienes novio? No lo entiendo, con el asco que das" (2011)
"¡Qué asco! Se han besado" (2011)
"¿Cómo puedes salir con ella? Yo me hubiese quedado con la otra" (a mis espaldas, años 2011-2012)
"No vistes bien. No sé cómo puedes gustarle" (años 2011, 2012 y 2013 hasta ahora)
"Eres un problema en persona" (diciembre de 2011)
"Él desde que está contigo no sale de fiesta" (2012)
"A ver si le dejas salir de fiesta" (2012)
"Eres un calzonazos. Haces todo lo que te manda ella" (a mi pareja, verano de 2012)
"Escribes fatal en inglés" (verano de 2012)
"Lo de los problemas familiares es una mentira. Está en tu casa porque quiere vivir de tí, y además no te deja estar con tus amigos" (a mis espaldas, septiembre de 2012)
"Lamento decirte que tu novia no está invitada. No puedes traerla" (a mis espaldas, c. marzo de 2013)
"Los del bachillerato de humanidades tenéis complejo de inferioridad" (abril de 2013)
"Tienes una media de 8,14. Pues vaya, mi mejor amigo tiene matrícula de honor" (esta y otras frases que desprestigian tu trabajo en los últimos dos años, mayo de 2013)
"Yo la hubiese dejado ese mismo día. Se lo merece" (a mi pareja, de alguien que apenas me conoce, junio de 2013)
"Victimista" (junio de 2013)
Hasta aquí un montón de palabras que al largo de los años me han ido dirigidas y que en un momento u otro me han afectado. Pero la clave es no caer en ellas, hacer todo lo posible para que el autor se las coma, creer en nosotros mismos, vencer nuestros propios errores y, sobre todo, poder seguir adelante.
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